Mostrando entradas con la etiqueta LOS OTROS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LOS OTROS. Mostrar todas las entradas

jueves, 15 de enero de 2015

UN MANUSCRITO DE CÉSAR SIMÓN











Cambios realizados


v.1a: "Estabamos en la choza"

v.1b: "de tierr"

v.1c: "tejados de arroz/de hierba/de arcilla"

v.4: "y las perdices/y las olivas"

v.5: palabra ilegible (¿"cuero"?)/"cuero"

v.6: "sin fondo alguno"/"no del todo sinceras"

v.7: entre paréntesis, "rota por las"

v.8: llamada desde "surcaba": "que significaba"

v.10a: "no la temía/no la esperaba"

v.10b: llamada desde la anterior: "la ignoraba o quizá la ahuyentaba"

v.14a: "los vellos de los cardos". En la versión definitiva: "las plumas de los cardos".

v.14b: "por el zaguán" /"en el zaguán"

v.15: "telas de araña muertas". En la versión definitiva "telas de arañas muertas"

v.17: "o tal vez una rata". En la versión definitiva: "-o tal vez una rata-".

v. 20:"y se presentía las superficies/ los azogues oscuros/ brillantes/oscuras/ de/en/ las tinajas/ jarras de aceite"/

v.21: "al tiempo" o quizá "del tiempo" seguido de "quemados"

v.26: "se le posó(en) su pelo".  Sobre "posó" se añade "silenciosa". En la versión definitiva: "mi mano le rozó el cabello".

v.28a: "mientras golpeaban las puertas del desván/ "mientras se oía el vacío del desván"

v.28b: "y se filtraba la luz por/y se filtraban las luces"

v29:  sobre el verso aparece tachado "el umbral"

v.32a: "amortajar a los muertos/los cadáveres"

v.32b: ilegible:¿"movernos"?

v.34a: "me parecía bovina, frontispicio, sus ojos"/me parecía bovina, frontispicio de ojos".

v.34b: "profundamente"/turgentemente"

v.37: "husmeando (en el yeso) y luego"

v.39a: "el señor del (gran) retrato"

v.39b: tachado "las tinajas"

v.40: aparece el plural entre paréntesis: "estancia(s) mortuoria(s)"

v.41: aparece entre paréntesis "siglo": "del (siglo) XVIII"


lunes, 17 de noviembre de 2014

Claudio Rodríguez


















Ajeno

Largo se le hace el día a quien no ama
y él lo sabe. Y él oye ese tañido
corto y duro del cuerpo, su cascada
canción, siempre sonando a lejanía.
Cierra su puerta y queda bien cerrada;
sale y, por un momento, sus rodillas
se le van hacia el suelo. Pero el alba,
con peligrosa generosidad,
le refresca y le yergue. Está muy clara
su calle, y la pasea con pie oscuro,
y cojea en seguida porque anda
sólo con su fatiga. Y dice aire:
palabras muertas con su boca viva.
Prisionero por no querer, abraza
su propia soledad. Y está seguro,
más seguro que nadie porque nada
poseerá; y él bien sabe que nunca
vivirá aquí, en la tierra. A quien no ama,
¿cómo podemos conocer o cómo
perdonar? Día largo y aún más larga
la noche. Mentirá al sacar la llave.
Entrará. Y nunca habitará su casa.